Existen personas en nuestras vidas,
que nos hacen felices por el simple
hecho de haberse cruzado en
nuestro camino. Algunas recorren
el camino a nuestro lado, viendo
muchas lunas pasar, otras apenas
vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y
hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un árbol
caracteriza uno de nuestros amigos...
el destino nos presenta amigos,
los cuales no sabíamos que irían
a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos los denominamos
amigos del alma, de corazón.
Son sinceros, son verdaderos.
Saben cuando estamos bien; saben
lo que nos hace felices, y a veces
uno de esos amigos del alma,
estalla en nuestro corazón y entonces
es llamado un amigo enamorado.
Ese da brillo a nuestros ojos,
música a nuestros labios,
saltos a nuestros pies...
no podemos olvidar a los amigos distantes,
aquellos que están en la punta de las ramas
y que cuando el viento sopla,
siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va,
el otoño se aproxima y perdemos
algunas de nuestras hojas, algunas nacen
otro verano y otras permanecen por
muchas estaciones... son recuerdos de
momentos maravillosos de cuando
se cruzaron en nuestro camino.
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud,
suerte, y prosperidad. Hoy y siempre.
Simplemente porque cada persona
que pasa en nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de sí
y se lleva un poco de nosotros.
Habrá los que se llevarán mucho,
pero no habrá de los que nos dejaran nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida
y la prueba evidente de que "dos almas no se
encuentran por casualidad.



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