Muchas veces no comemos por que tengamos hambre, sino por que estamos aburridos, preocupados, molestos, tristes e incluso, felices. Sí, nuestro humor a menudo dicta nuestro comportamiento a la hora de comer.
Estudios recientes han demostrado que estados de ánimo negativos y positivos puede conducir a preferencias por diferentes tipos de alimentos. Por ejemplo, tenemos uvas y chocolate. Si una persona está de “buenas” elegirá comer la fruta, pero si está de “malas” optará por el siempre reconfortante chocolate.
Pero, ¿y si tuviéramos la posibilidad de elegir siempre las opciones saludables independientemente de nuestro estado de ánimo?
El profesor Meryl Gardner, de la Universidad de Delaware, considera que pensar en el futuro puede ayudar a las personas a tomar mejores decisiones alimenticias.
Estábamos interesados en el por qué cuando alguien está de mal humor elige comer comida basura y cuando alguien tiene buen estado de ánimo escoge alimentos más saludables.
Con base en la evolución, tiene sentido que cuando nos sentimos incómodos o estamos de mal humor, sabemos que algo está mal y nos centramos en lo que es cercano en tiempo y lugar, en el aquí y ahora. Vemos los árboles y no el bosque, o en cómo hacer las cosas y no por qué hacer las cosas”, dijo Gardner.
Con base en la evolución, tiene sentido que cuando nos sentimos incómodos o estamos de mal humor, sabemos que algo está mal y nos centramos en lo que es cercano en tiempo y lugar, en el aquí y ahora. Vemos los árboles y no el bosque, o en cómo hacer las cosas y no por qué hacer las cosas”, dijo Gardner.
Para explicar la elección de alimentos, los investigadores estudiaron las teorías de la regulación afectiva (cómo la gente reacciona a sus estados de ánimo y emociones) y la conceptualización temporal (perspectiva del tiempo). Y los aplicaron en cuatro experimentos de laboratorio para examinar si la gente en un estado de ánimo positivo prefiere la comida sana en lugar de la comida basura debido a los beneficios que obtendrán de ella a largo plazo, y quienes están en un mal estado de ánimo negativo prefieren comida basura debido a la satisfacción inmediata.
En el primer experimento, los investigadores estudiaron el efecto de un estado de ánimo positivo en las evaluaciones de los alimentos basura y los nutritivos mediante la examinación de 211 personas de las asociaciones de padres y maestros. Los resultados indicaron que los individuos con un estado de ánimo positivo, en comparación con los participantes del grupo de control con un estado de ánimo relativamente neutral, evaluaron los alimentos saludables más favorablemente que a la basura.
La segunda prueba se realizó a 315 estudiantes universitarios. Aquí, los científicos encontraron un mayor sustento a su hipótesis sobre la preferencia en la elección de alimentos y los estados de ánimo. Según Gardner, la gente cuyo estado de ánimo es positivo gusta de opciones nutritivas para mantenerse sano durante la vejez, lo cual reafirma la idea de que la conceptualización del tiempo es muy importante.
Nuestros manipulaciones del estado de ánimo en los primeros dos estudios incluyeron la lectura de artículos positivos, negativos o neutros. Los artículos positivos involucraron a alguien que tenía una gran vida y muchos logros, y los artículos negativos implicaban personas con una vida triste, sin metas. Esto hizo que los críticos se preguntaran si los hallazgos se debían a la manipulación con el logro de metas o la manipulación de los diferentes estados de ánimo”, señaló Gardner.
Con el fin de demostrar que los resultados se debían a los estados de ánimo y no al logro de metas, los investigadores llevaron a cabo un tercer estudio utilizando pasas y M&Ms. Haciendo hincapié en el presente y en el futuro, los científicos midieron el consumo de alimentos de acuerdo al estado emocional de las personas. El cuarto estudio se centró específicamente en los pensamientos relacionados con la elección de alimentos: “el placer” (del sabor) vs “la nutrición” (saludable).
En conclusión, los resultados de todos los estudios demuestran que los individuos pueden elegir alimentos saludables o basura dependiendo de su estado de ánimo. Así mismo, los datos arrojan que aquellas personas que se encuentran en un estado emocional positivo tienden a pensar a futuro haciendo elecciones más saludables y benéficas a largo plazo, mientras que las personas con estados de ánimo negativas piensan en el aquí y el ahora y prefieren una experiencia sensorial inmediata que sea placentera, en este caso, el sabor.
Gardner y sus colaboradores aseguran que los individuos con estados de ánimo negativos seguirán influídos por el tiempo por lo cual deben centrarse en algo más que el presente para evitar su consumo de comida basura.
Si la gente con mal humor opta, por lo general, por comer alimentos que tengan una recompensa inmediata, sería más eficaz alentar lo que llamamos estado de ánimo de reparación de la motivación o captar su atención en formas más inofensivas para mejorar su estado de ánimo. En lugar pensar en la nutrición o ver las etiquetas nutricionales, hablar con amigos o escuchar música es una mejor opción” indicó Gardner.
Así que la próxima vez que vayas a comer, piensa a futuro, es decir, si continuas comiendo comida basura y con él se incrementará el riesgo de decenas de enfermedades como diabetes, hipertensión o cáncer.



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