Porque su sabor te dejará realmente frío.
El sabor de un tomate depende de las sustancias volátiles que se liberan al cortarlo.
Y las bajas temperaturas interrumpen el proceso de maduración normal, al inactivar las reacciones enzimáticas que generan esos compuestos volátiles. Incluso cuando ha sido recolectado maduro, tampoco conviene guardarlo en la nevera, ya que, por decirlo de algún modo, el frío hace que esas sustancias se “entumezcan” y les cueste más despegar.
Y las bajas temperaturas interrumpen el proceso de maduración normal, al inactivar las reacciones enzimáticas que generan esos compuestos volátiles. Incluso cuando ha sido recolectado maduro, tampoco conviene guardarlo en la nevera, ya que, por decirlo de algún modo, el frío hace que esas sustancias se “entumezcan” y les cueste más despegar.



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