El “yo quiero” es el primer paso para conseguir tus metas del día, es la base de tu acto que vas a realizar hoy, comienzas de inmediato con seguridad, planteas de manera mejor tu planificación, es algo seguro que vas a conseguir. Consecuencia lógica de ello es: caminar firme, opiniones concretas y decididas, planteamientos con seguridad.
El segundo paso que tiene relación con el primero y con el último, es el “yo puedo” . Esta frase tan pequeña logra cambiar y aliviar tus molestias a nivel de tus órganos como el estómago, los intestinos, etc. La repites varias veces, pero ya viene fortalecida con el primer paso “yo quiero”, se crea en ti la auto confianza, te provocas confianza, te relajas.
El tercer paso es el “yo hago”. Solo sentir y pensar sirve muy poco si está ausente la acción, debes concretizar en algo tus sentimientos y pensamientos.
Te invito a que los pasos descritos, los ubiques mentalmente en un triángulo y tu yo, tu persona en el centro. Y ¿por qué?
Porque hace miles de años, los egipcios construían sus tumbas de manera triangular con base cuadrada y los cuerpos de los faraones, los animales, los alimentos se mantenían por largo tiempo, además de la energía que provoca el estar en el centro de la pirámide, concentra campos de energía. Por lo tanto tu persona cambia y/o mejora sus propósitos planteados.
Los beneficios son múltiples en todos los campos: social, físico, espiritual, intelectual, afectivo y emocional.


