
Qué más quisiéramos que todos los niños tuvieran un techo y una familia en donde se sintieran protegidos y amados, sin embargo, la realidad es otra y en ocasiones a algunos niños les toca tomar la batuta de un adulto, dejando de lado su infancia y su inocencia pues en este mundo cada vez más lleno de maldad, es necesario saberse cuidar y defender.




















