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ESTA NIÑA INTENTÓ SUICIDARSE. DESPUÉS DE UN AÑO SU FAMILIA DESCUBRE QUE EL MOTIVO SE OCULTABA DENTRO DE SU CASA


Micaela es una adolescente de 17 años nacida en argentina. Cuando ella tenía 16 años de edad, trato suicidarse. Toda su familia estaba muy preocupada por ella y se preguntaban cual seria la razón por la que Micaela había tomado esa decisión.

MAL ESPOSO NO ES SINÓNIMO DE MAL PADRE


Es muy importante hacer esa diferencia, sobre todo después de un divorcio. Son cosas distintas esposo y padre: Cuando hablas con tus hijos, tú crees que hablas mal de tu ex pareja, pero a los ojos de tus hijos les estás hablando mal de su padre.

DIFERENCIAS SOBRE LA ALIMENTACIÓN Y EL DEPORTE


Todo el mundo sabe que una alimentación saludable es fundamental para disfrutar de una vida sana, pero ¿qué ocurriría si un especialista en la materia dijera todo lo contrario y que productos como los dulces o abusar de las carnes fueran la mejor opción?

LA HUMILDAD ES LA BASE DE LA VERDADERA GRANDEZA


"La humildad es algo que se debe llevar en el corazón"

La humildad, es algo que no todos tenemos, pero que es muy necesitado por la humanidad.

Hay personas que piensan que todo el mundo les debe algo, que todos debemos vivir a su ritmo, jamás se dan cuenta o consideran que pudiera haber otra persona con mayores apuros y carencias que ellas mismas. Sólo ven por lo que ellos necesitan y quieren. 

¿SABÍAS QUÉ?


- Si uno come chicle mientras pela cebolla No llora.
- El pulgar tiene el mismo largo que tu nariz (lo intenté y es verdad :P )
- Las personas con ojos AZULES ven mejor en la oscuridad.
- La gente dice SALUD cuando estornudamos porque nuestro corazón se detiene 
por un mili segundo.

PLANES CON NIÑOS EN VACACIONES

Se acercan días festivos, de los más esperados por muchas familias, y algunas no saben qué hacer. Mientras que algunas familias aprovechan para hacer una escapada, un viaje para volver a ver a familiares o amigos que viven en otras ciudades, o ir a la playa o a la montaña, otras prefieren evitar la agitación de las carreteras o de las estaciones de tren y aeropuertos, y optan por disfrutar de unos días de descanso en familia.
Y los niños, ¿qué hacer con ellos?
Cuánto más pequeños son los niños menos cosas necesitan. Se satisfacen con las alternativas más sencillas. En realidad, los que nos complicamos la vida somos los padres. No importa qué decidamos hacer, ellos nos siguen, encantados, porque al fin y al cabo lo que quieren ellos es jugar, es estar más unidos en familia y junto a sus padres, compartiendo juegos de mesa, una película en la televisión o en el cine, una comida, jugar en el parque, esas cosas...
Haga bueno o mal tiempo, los niños siempre ponen buena cara, todo seguirá igual para ellos. Haga lluvia o haga sol, su deseo de aventuras y conocimientos no tiene frenos, y es muy fácil hacer despegar sus capacidades y su sentido de exploración. Los niños van y vienen, juegan y se entretienen con todo.

Para los que se quedan en los días festivos de Semana Santa, pueden:
- Sacar los juegos de mesa (parchís, juego de la oca, puzles...) de los armarios y reverlos con los hijos 
- Llevar a los niños a los parques, zoológicos, exposiciones, museos, bibliotecas… 
- Montar con ellos un picnic en plena naturaleza 
- Dar un paseo en bicicleta 
- Realizar una manualidad de huevos de Pascua
- Llevarlos a la cocina y preparar con ellos unas ricas torrijas o unos huevos de pascua 
- Ir al cine, al teatro, o ver una película en la tv, con derecho a palomitas 
- Ayudarles a mejorar sus habilidades haciéndoles recortar, pegar y colorear, y dibujar. 
- Escuchar música o bailar
- Ojear los álbumes de fotos o pedirles ayuda para reorganizarlos 
- Si tienes un jardín, invitar a los niños a plantar y a cuidar de las plantas 
- Aprender a patinar o jugar a la comba con ellos.
Se puede hacer mucho por la familia en los festivos. Todo depende de la organización, de los ánimos, y de la soltura que tengan todos.

CURSOS EN ESPAÑA



Centro de Estudios CEAC es la primera entidad de enseñanza privada en España y uno de los líderes mundiales en el ámbito de la Formación a Distancia.

Inició su actividad a principios de los años 40, revolucionando el mundo de la formación con su Modelo de Enseñanza a Distancia. De este modo, la formación fue posible para una gran parte de la población que hasta entonces vivía apartada de la evolución económica y social.

Centro de Estudios CEAC creó escuela en el mundo de la enseñanza al implantar con éxito un método de formación basado en la flexibilidad geográfica y de horarios, en la atención personalizada, y en el seguimiento y comunicación constante con el alumno. Son los mismos principios que actualmente definen la formación a distancia como la formación del futuro.

El reconocimiento a los años de trabajo y al prestigio que CEAC ha ido adquiriendo a lo largo del tiempo, viene ratificado por su participación como miembro fundador y activo en asociaciones de enseñanza; por su colaboración con centros docentes y profesionales de primera línea; por las titulaciones y certificaciones que otorga; y, sobre todo, por la vocación de servicio de calidad.

Más de 55 años después, CEAC sigue teniendo como objetivo poner al alcance de todos una formación especializada con los máximos niveles de profesionalización y calidad, y con un lema muy claro: voluntad de servicio al alumno por encima de todo.

TERMINA CON LAS RABIETAS DE TU HIJO

Tu hijo se tira al suelo, berrea, grita, no escucha, no razona… Las rabietas suelen ser comunes a los dos años (casi ningún niño de esta edad se libra de ellas), pero pueden alargarse unos años más.
En el súper, a la hora de irse del parque, o peor aún, en un avión... parece que los niños tuvieran un olfato especial a la hora de elegir el momento más inoportuno para montar el show. Y si la rabieta es con público, mejor. Los niños nos ponen a prueba constantemente y nosotros nos desesperamos, pero hay que tener en cuenta que no lo hacen con intención de fastidiarnos. Simplemente, todavía no saben expresarse de otra manera. De momento, el niño no tiene el lenguaje tan desarrollado como para expresar lo que quiere y tampoco sabe todavía cómo manejar el enfado o la frustración que está sintiendo de forma tan intensa. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Esperar hasta los 4 años? Se preguntan muchos padres. Lo cierto es que es a partir de esa edad cuando las rabietas empiezan a formar parte del pasado, pero en el día a día, hay muchas cosas que se pueden hacer para, entre todos, acabar con las dichosas pataletas.

1- Prevenir
Anticiparse a la situación es garantía de éxito. Los padres saben perfectamente cuáles son las situaciones que pueden desencadenar una rabieta. ¿Por qué tentar la suerte? No pasa nada por dar un rodeo para no pasar por delante de la tienda de chuches delante de la cual nuestro pequeño angelito disfruta imitando a la niña del exorcista todas las tardes. Y si nos encontramos con amigos en la calle, no podemos pedirle a un niño de dos años que aguante media hora de conversación.
También hay que tener en cuenta que cuando los niños están cansados, hambrientos o incluso cuando están a punto de ponerse malitos están más irritables y son más propensos a las pataletas.
2- Despistar A María se le ponen las orejas rojas, Jesús aprieta fuerte los puños, Sandra lloriquea y se mueve inquieta en su silla... Son los signos de alarma que avisan de que el pequeño está a punto de perder el control. En estas situaciones hay que echar mano del improvisador que cada padre lleva dentro para desviar la atención del niño. “¡Mira, vamos a contar cuántos coches rojos pasan!”, le dice Sonia a su hija cuando la niña empieza a agobiarse en el autobús. Otra opción es anticipar las consecuencias, por ejemplo “como te estás portando tan bien, al terminar te subo en el caballito”. Pero ¡ojo!, tratándose de niños tan pequeños la recompensa tiene que ser pronto y no es conveniente hacerlo siempre, ya que así entendería que solo tiene que portarse bien a cambio de premios.
3- Ignorar Y llegamos al quid de la cuestión. Hemos seguido a rajatabla los pasos 1 y 2 y, aún así, nos encontramos con una hermosa rabieta entre manos. Al igual que pasa con los adultos, con un niño en pleno ataque de ira no se puede razonar. Lo mejor que podemos hacer es ignorar su comportamiento, no prestarle ninguna atención. ¿Y eso por qué? Pues porque la pataleta es un comportamiento negativo y nuestra atención un premio, por lo tanto no tiene sentido premiarle con atención, aunque sea para regañarle, si lo que queremos es que deje de comportarse así. En casa es muy fácil. Basta con cambiarnos de habitación y seguir a lo nuestro. Seguramente ni tendremos que molestarnos en vigilarlo, ya que es muy probable que nos siga por toda la casa (ya hemos dicho que una rabieta sin público es como un jardín sin flores). En la calle, es otro cantar. Si estamos en una zona sin peligro basta con alejarnos unos metros, no mirarlo o hacer como que hablamos por teléfono. Si se puede hacer daño o intenta golpearnos a nosotros podemos sujetarlo con firmeza. En un restaurante, lo más probable es que tengamos que sacarlo fuera un ratito hasta que se calme y, seguramente, en alguna ocasión habrá que ceder y que se salga con la suya. Esta debe ser la excepción y no la norma, ya que si los niños aprenden que llorando y pataleando al final obtienen lo que quieren, estamos perdidos.
4- Pasar página Y una vez que haya pasado el chaparrón... a otra cosa. Aunque estemos todavía con el 'mosqueo' del mal rato que nos ha hecho pasar, en el momento en el que deje la rabieta le acogemos y damos por zanjado el tema sin hacer comentarios sobre lo que ha ocurrido. Ya hemos hablado de qué hacer para reducir su mal comportamiento, pero los padres muchas veces olvidamos premiarles cuando lo hacen bien, con lo cual, los niños sacan la conclusión de que solo les prestan atención cuando se portan mal. En el día hay un montón de oportunidades para decirles lo bien que hacen las cosas: “¡Qué bien está comiendo hoy mi niño!”, “¡me encanta cuando juegas con tu primo sin pelearte!”, “¡cómo me gusta qué me ayudes a regar las plantas!”. Del mismo modo, dedicarle todos los días un ratito de atención en exclusiva, compartiendo un juego del que él sea protagonista, es la mejor inversión anti-rabietas que podemos hacer.
Alguna cosa más sobre las rabietas Dependen del temperamento del niño. Los que de bebés lloraban mucho y eran difíciles de calmar, pueden tener más rabietas entre los 2 y los 4 años. La actitud de los padres debe ser tranquila y firme. Si durante la rabieta, los niños ven que 'flaqueamos', esta durará más. Si nunca hemos ignorado su comportamiento durante las pataletas, es posible que estas aumenten en intensidad y frecuencia tras empezar a hacerlo, pero seguramente remitirá a los pocos días. Aunque las pataletas parecen eternas, el desgaste físico y emocional de los peques es tan grande que no suelen durar más de media hora y se reducen a 5 o 10 minutos si mantenemos siempre la misma actitud. Es importante que todas las personas que cuidan al peque sigan las mismas normas, que deben ser pocas y muy claras.

Maquillaje de perro, paso a paso.

Materiales necesarios para el maquillaje infantil

  • Maquillaje blanco, negro y rojo, hipoalergénico de disfraces
  • Esponja
  • Pincel
  • Toallitas de bebé (para quitar el maquillaje)
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Cómo hacer un maquillaje de perro

Primero, sujetad el pelo del niño con ayuda de una cinta para evitar mancharlo. Luego, con cuidado, pintad las orejas del perro haciendo una “L” invertida sobre los ojos y a los lados de la cara con maquillaje blanco y la ayuda de una esponja. Con la misma esponja pintad la boca como se ve en la imagen 1, dejando un espacio del lado derecho para dibujar la lengua.
Pintad con negro un círculo alrededor del ojo izquierdo del niño y un pequeño triángulo invertido en la nariz.
Dibujad la lengua del perro en la parte derecha de la boca, donde habéis evitado colocar pintura blanca en el primer paso. Para darle profundidad a la lengua y que parezca más real, colocad con una esponja pequeña un poco de maquillaje blanco en la parte superior. Con ayuda de un pincel, delinead la línea central de la lengua y la parte exterior de la misma. También podéis usar un lápiz de labios para remarcar la parte exterior de la lengua (así os quedará de un color rojo profundo, diferente al resto),
El toque final es delinear cada facción del perro. Coged un pincel con pintura negra y con cuidado, delinead las orejas y la boca. No olvidéis pintar las comisuras de los labios y algunas pecas para simular los bigotes.
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Maquillaje infantil de gato, paso a paso.

El maquillaje de gato es sin duda uno de los más populares, y como véis aquí puede quedar espectacular. Eso sí, es necesario que os hagáis con un buen juego de pinturas especiales para cara de diferentes colores. Si podéis comprar también algo de purpurina, porque añaden un toque que quedará espectacular.
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Paso 1:


Extendemos el fondo blanco con una esponja. Si queréis que el maquillaje infantil dure más tiempo hay que evitar hidratar la cara del niño antes de empezar.
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Paso 2:

Elegimos otro color para los bordes. En este caso se buscaba un gato azul, por lo que fué el color elegido. Para mezclar los dos colores podemos usar una esponja o los dedos.
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Paso 3:

Dibujamos los ojos de gato con un pincel fino. Estirar los extremos de las esquinas exteriores hacia el cabello. Las esquinas interiores debemos llevarlas hacia la nariz.
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Paso 4:

Continuamos con el pincel fino para dibujar la nariz y la boca negras.
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Paso 5:

Para realizar estos destellos podemos utilizar una esponja de fuera hacia dentro. Para ello utilizaremos una pintura azul o de otro color que le dará profundidad.
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Paso 6:

Usar un pincel fino para dibujar los bigotes. También puedes utilizar un lápiz negro si te resulta más sencillo.
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Paso 7:

Ya sólo nos queda darle unos toques de luz con purpurina que podemos aplicar con los dedos… ¡Ya tenemos a nuestra pequeña gatita!
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Consejos para pintar la cara para Carnaval.

A nuestros hijos les fascina la idea de pintarse la cara para la fiesta de Carnaval, ¡es lo que más ilusión les hace! El problema es que algunos padres no son artistas y no tienen nada claro cómo hacerlo. No desesperes que no es tan difícil. Toma nota de estos consejos.

Pintar la cara de nuestros hijos para Carnaval es una de las partes más creativas de la fiesta: elegir de qué se caracterizará el pequeño, comprar las pinturas y convertirlo en un personaje es mucho mejor que comprar máscaras y gracias a esta actividad la fiesta comenzará en casa. El problema es que muchos no son expertos y no confian en que vayan a conseguir un buen resultado.
Sin embargo, con un poco de paciencia y originalidad supliran la falta de práctica. ¡El pequeño estará perfecto!
¿Qué materiales se necesitan?
Necesitamos pinceles de varios grosores, lápices como el de ojos de mamá de diferentes colores, esponja de maquillaje, barras de labios y una crema de cara y otra desmaquillante.

Maquillaje paso a paso.
Retiramos el pelo con una cinta y aplicamos con la esponja la crema por toda la cara, también en los párpados y sobre las cejas, sobre todo si queremos que desaparezcan, y así poder modificar su forma.
Una vez seca, pintamos los rasgos encima. No hay que preocuparse por exagerar porque de esta forma quedará más divertido.
Si no somos muy mañosos, antes de empezar a dibujar podemos hacer una prueba en un papel y aceptar las correcciones, críticas y sugerencias de los niños.
Después, haremos una plantilla en cartulina que nos ayude a pintar el diseño en la cara.
¿Cómo quitar el maquillaje después?
Lo mejor son los productos específicos para eliminar el maquillaje de carnaval. Si no, usaremos la crema desmaquillante más densa que tengamos para que, una vez terminada la fiesta, la piel del pequeño quede totalmente limpia.

CONSEJOS PARA ENSEÑAR A TU HIJO A PENSAR

1. Lo primero es actuar de acuerdo con la verdad de las cosas.
Enseñar a los hijos a no engañarse, a ser sinceros, a actuar con coherencia. “Podemos conocer la química cerebral que explica el movimiento de un dedo, pero eso no explica por qué ese movimiento se usa para tocar el piano o apretar un gatillo”.Y “no podemos abaratar la verdad” devaluando su valor, como si fuera época de rebajas.
2. Un segundo es que “el entrenamiento es una exclusiva de la inteligencia humana”.
Hay que enriquecer el lenguaje, hay que fomentar el diálogo, el ejercicio mental de razonar, de defender una causa, de tener argumentos para las propias decisiones, y no hacer sólo lo que hacen los demás, como los borregos. Aprender a pensar es descubrir todo el inmenso poder que tiene la moda en el mundo y saber salir de la jaula mental en que puede encerrarnos. El pensador libre, es decir, el pensador, no debe sacrificar su libertad de pensar en el altar de la moda. Sacrificar la verdad en el altar de la moda es una de las perversiones más nocivas del pensador.. Sin embargo, con excesiva frecuencia se encarcela a la razón en la jaula de la moda. Entrenamiento y cultivo, dado que “la tierra que no es labrada, llevará abrojos y espinas, aunque sea fértil. Así sucede con el entendimiento del hombre”.
3. Ya que es imposible no equivocarse nunca, al menos, por utilidad y por deber, hemos de aprender de nuestras equivocaciones.
Si queremos aprender a pensar, deberemos descubrir el mundo tan humano del error. "Equivocarse es humano", descubrieron los antiguos. El error es el precio que tiene que pagar el animal racional.
4. Deliberar es la segunda etapa de la voluntad.
Seremos más inteligentes y más libres cuando conozcamos mejor la realidad, sepamos evaluarla mejor y seamos capaces de abrir más caminos. Sería un error pensar, que el hombre inventó la flecha porque tenía necesidad de comer pájaros. También el gato tiene esa necesidad y, no ideó nada. El hombre inventó la flecha porque su inteligencia descubre la oportunidad que le ofrece la rama.
5. Mantener abierta nuestra capacidad de dirigir nuestra conducta por valores pensados.
Hay que pasar del régimen del impulso irracional al régimen de la inteligencia. Más que enseñar a pensar, la función de los padres ha de consistir en motivar a los hijos para que quieran pensar, por cuenta propia. Con actitudes positivas, las niñas se comen el mundo; con actitudes negativas, el pensar aparece como algo cansino; el actuar, como mediocre
6. Enseñar a tomar decisiones. La inteligencia es la capacidad de resolver problemas vitales.
No es muy inteligente quien no sea capaz de decidir, aunque dentro de su refugio resuelva con soltura problemas de trigonometría. Si convenimos que educar es, esencialmente, crecer en libertad y en responsabilidad, aprender a decidir bien resulta uno de los aspectos claves de esa tarea: cuanta más capacidad de decisión, más libertad.
7. “Debemos recuperar de los niños, y fomentarla, la sana estrategia de preguntar continuamente.
Las tres preguntas fundamentales son: ¿Qué es? ¿Por qué es así? y ¿Ud., cómo lo sabe? Aristóteles definía la ciencia como “el conocimiento cierto por las causas”. Pues, habituarse a formular por qués. Los padres deben estimular, motivar, comentar y promover el clima adecuado para favorecer los hábitos intelectuales de sus hijas.
8. La inteligencia que planteamos tiene que saber aprender y, sobre todo, tiene que disfrutar aprendiendo.
Formular preguntas que ayuden a ser más reflexivos, a interrogarse sobre el pensamiento: ¿Por qué piensa el hombre? ¿Has pensado por qué recuerda cosas? ¿Pensamos mientras dormimos? ¿Qué es lo que más te hace pensar? ¿Puedes pensar en dos cosas distintas a la vez? Leonardo Polo define al hombre como un ser que, no sólo soluciona problemas, sino que además se los plantea. En efecto, el ser humano progresa planteándose nuevos problemas y buscando solucionarlos.
9. La inteligencia debe de ser eficazmente lingüística.
Ya gracias al lenguaje, no sólo nos comunicamos con los demás, sino con nosotros mismos. La inteligencia no se parece a una colección de fotografías, sino a un río. Río e inteligencia “discurren”. Nuestra lengua natural, la materna, es un río donde confluyen miles de afluentes. "La pluma y la palabra son las armas del pensador" (JA Jauregui): aprender a pensar es aprender a tocar dos instrumentos del pensamiento: la pluma y la palabra.
10. Fomentar la lectura y controlar el uso de la TV.
Ya que hablamos del vuelo de la inteligencia, se trata de “ser más inteligentes que la TV” (Jiménez). Los libros “tienen que ser obras que alimenten la inteligencia sin dejar seco el corazón”. O sea, que deben iluminar la mente con la verdad y no sumirla en las nieblas de la duda o en la oscuridad del error” (F. Suárez)
11. Urge encontrar tiempos para reflexionar, para pensar, que es menos trabajoso y más barato que otras necesidades que nos creamos.
Sobre el sentido último de la vida, de las cosas, del hombre, de Dios. Cuando Unamuno dijo que solía ir a pasear con pastores de ovejas para aprender a pensar, para deshacerse de prejuicios y dogmas de escuela, todos se rasgaron las vestiduras. Sin embargo, Unamuno era sincero. Un pastor de ovejas tiene tiempo para pensar, para dar rienda suelta a su imaginación y descubrir nuevos horizontes filosóficos que no ha visto nunca ningún otro filósofo.Fernando Corominas dice que hay que “sentar” en la mente y en el corazón de los hijos las cosas buenas, antes de que les lleguen las nocivas. Es llegar antes, es educar en futuro. Siempre que nos abandonamos, retornamos a la selva. La selva de la que hablo metafóricamente es siempre una claudicación de la inteligencia.

Claves para entenderte con tu hijo adolescente

No me escucha” y “No me hace caso” son dos de las frases más frecuentes de los padres de adolescentes sobre sus hijos. La tercera sería “no le entiendo”. Pero conseguir que tu hijo adolescente te entienda es posible, incluso es fácil. Aunque en un primer momento te parezca una idea increíble, lo cierto es que la comunicación con los adolescentes puede ser muy sencilla. Lo único necesario es tener en cuenta una serie de conceptos. Y también, elaborar una estrategia.

No son extraterrestres
Los adolescentes no son extraterrestres, aunque haya veces que sus padres los vean como tales. Son seres humanos pasando por un momento complicado de su existencia, el tránsito entre la infancia y la edad adulta. Ese periodo tiene algunas características, como los cambios repentinos de humor, que a veces complican la relación con ellos. Pero esa no debe ser una razón para que los padres se den por vencidos.
No sólo eso, durante la adolescencia, chicas y chicos necesitan la presencia de sus padres, sus consejos, su opinión y su guía.
Para conseguir ocupar ese importante papel en las vidas de sus hijos, los padres deben lograr que la comunicación con los adolescentes sea clara.
Si eso se consigue, la relación con el adolescente se vuelve mucho más fácil. Y una buena relación con sus padres también logrará que la autoestima, la responsabilidad y el desarrollo de la personalidad de chicas y chicos sea mucho más sano.

Claves para mantener una comunicación clara
Escucha a tu hijo. Algunos padres se quejan de que sus hijos no escuchan. Para saber qué es lo que está pasando lo primero que deberían hacer es preguntarse si a su vez ellos están escuchando a sus hijos. Escuchar lo que piensan ayudará mucho a los padres a saber cómo son sus hijos, si pasan por un momento bueno o malo, si necesitan más apoyo emocional o cualquier otro tipo de ayuda. Escucharlos sirve para entenderlos y entenderlos es fundamental para que la comunicación entre ambos sea clara.
Haz lo que digo no lo que hago”, no sirve. Si nos empeñamos en que los hijos hagan lo contrario de lo que nosotros hacemos estamos enviándoles mensajes contradictorios. Ser un ejemplo para ellos facilita mucho las cosas.
Charlar con frecuencia con ellos. Pasar tiempo con los hijos adolescentes es también muy necesario para que la comunicación con ellos mejore. Dedicarles tiempo y hablar con ellos aunque sea de cosas sin importancia: deportes, moda, películas o cualquier cosa banal sirve para reforzar los lazos y genera confianza mutua.
Escoger bien las batallas. Una máxima en la relación con los adolescentes, y en general en la vida, podría ser que es imposible conseguir todo lo que se quiere. Por eso es importante seleccionar muy bien lo que queremos de nuestros hijos adolescentes. Elegir cuidadosamente aquellas batallas que queremos librar con ellos. Si estamos continuamente corrigiéndolos o exigiéndoles cambios en su actitud, no vamos a conseguir nada. Sin embargo si focalizamos en cosas realmente importantes es mucho más seguro que podremos lograr victorias. Por ejemplo, puede que su forma de vestir no nos guste pero seguro que es más importante que sea disciplinado. Dejemos entonces que vista como quiera pero centrémonos en que aprenda disciplina.
Escribe lo que quieres. Cuando llega el momento de tener conversaciones importantes con los adolescentes es imprescindible que los padres tengan muy claro qué es lo que quieren conseguir con esa conversación y cuáles son sus argumentos para defenderlo. Para reforzar las ideas muchas veces es muy útil escribirlo antes, eso sirve para ordenar mejor lo que se va a discutir. Incluso a veces es bueno que cuando les pedimos algo concreto a los hijos adolescentes, se lo demos por escrito, así también ellos lo pueden recordar cuando lo necesiten.
Y en la relación diaria con los adolescentes es siempre importante mantener la calma, por ellos y también por nosotros.

Cómo explicar la crisis a los niños

Los niños acusan mucho los cambios y hay que saber decirles la verdad con cuidado. ¿Cómo le explicamos que este año no iremos de vacaciones? ¿Y si papá o mamá se ha quedado en paro?
Que estamos en crisis nadie lo duda y que cada vez hay más familias afectadas, tampoco. La caída de los ingresos y la pérdida del trabajo no solo repercuten en la economía doméstica, los niños también lo notan. Los expertos señalan tres efectos que inciden directamente en las relaciones familiares: la incertidumbre, la ansiedad y el estrés. En este entorno, cada vez más familias deben enfrentarse a situaciones complicadas. ¿Cómo contárselo a nuestros pequeños?
Consejos para hablar con nuestros hijos.
Conviene hablarles con naturalidad de la situación económica que se vive en casa, pero sin vincularla con la crisis mundial. No lo entienden y solo serviría para alarmarles.
Es bueno que sepan hasta dónde podemos hacer un esfuerzo para comprarles cosas y hasta dónde no. Eso les ayuda a crecer valorando lo que tienen.
Nunca hay que volcar sobre ellos nuestros miedos, angustias o desánimos, ni tampoco hacer que se sientan culpables por pedir mucho. Simplemente, hay que explicarles que la familia puede permitirse comprar y hacer ciertas cosas y otras no. ¡Y que no pasa nada!


¿Cómo actuar según la situación cuando las cosas van mal?
Las dificultades económicas pueden erosionar mucho la relación de pareja. Por eso es fundamental sentarse a hablar con tranquilidad y centrar el problema, reconocer que es la situación la que altera la armonía y separarla de la relación de pareja en sí misma. Solo así se puede construir un muro psicológico lo suficientemente sólido para evitar que la crisis altere la dinámica familiar.
Hay que procurar no discutir por cuestiones económicas delante de los niños y evitar que escuchen frases del tipo “este mes no llegamos” o “a este paso, nos echan a la calle…”, porque pueden tomárselas al pie de la letra y agobiarse un mucho.


¿Cuando papá o mamá se queda en paro?
Es clave no dramatizar. El paro no debería percibirse como una tragedia, sino como un contratiempo. La pareja es un equipo y, como tal, debe apoyarse mutuamente, su cariño será el mejor antídoto y bálsamo contra el desánimo, la versión moderna del “contigo pan y cebolla”.
Conviene pedir ayuda si el estado depresivo se prolonga y llega a ser incapacitante: todo lo que haga sentirse mejor al padre o a la madre va a redundar en un mejor ambiente familiar.
Los niños no tienen que ver a papá o mamá en casa inactivos, deprimidos y desaliñados. Delante de ellos conviene mantener el tipo, mostrarse activo y evitar una imagen derrotista.

Si este año no hay vacaciones.
Ante todo, intentemos ser realistas, dejar de añorar experiencias pasadas y disfrutar de lo bueno de la familia. Hay cientos de cosas importantes ajenas a la crisis y el dinero. Si nos centramos en lo que hemos perdido, sean las vacaciones o algún bien material, notaremos más las carencias y esto acabará maleando el ambiente familiar.
Aprovechemos para reajustar los valores familiares, lo que sin duda supondrá una auténtica lección de vida para los niños. Si nos fijamos en lo que de verdad importa, los pequeños momentos que disfrutamos, un picnic en el parque cercano a casa, una excursión con amigos…, el impacto por lo que hemos dejado de hacer será menor.


Toca ahorrar.
En primer lugar, hay que evitar recrearse en los aspectos negativos y dar a los cambios que haya que hacer un carácter de normalidad. Todas las emociones son contagiosas, tanto las buenas como las malas. Cuando unos de los dos evalúa los acontecimientos de forma negativa, tiene una visión pesimista de la realidad, muestra dificultades para tomar decisiones, se queja mucho o se apoya demasiado en el otro, este puede sentirse sobrecargado o contagiarse por el desánimo.
Si los niños deben prescindir de algo que les gusta mucho, podemos compensarlos invitando a un amigo a dormir, llevándoles a patinar a la plaza… Hay muchos planes que no cuestan dinero.

CÓMO AYUDAR A TU HIJO A SENTIRSE SEGURO DE SÍ MISMO

Nacen nuestros hijos. Nos forjamos toda clase de ilusiones y sueños con respecto a su futuro. Nada más nacer, buscamos talentos, puntos fuertes, aspectos positivos en común con nosotros mismos.
Comenzamos a moldear su futuro en nuestra mente. Aquí empezamos a crear expectativas poco realistas porque apenas conocemos a nuestro hijo.
Al principio nuestro hijo crece obediente porque, sencillamente, es pequeño. No conoce otro camino y además cree en nosotros. Iría al fin del mundo con tal de conseguir nuestro afecto. Nuestro reconocimiento y nuestro cariño es lo que le ayudan a crecer. Y a vivir.
Pero llega un momento que debes preguntarte: ¿tiene mi hijo miedo de perder mi afecto?
Si tu hijo hace las cosas para ganar tu valoración, nunca crecerá en libertad y seguro. Puede crecer sumiso, vulnerable, pasivo o rencoroso.
Todos conocemos casos de adultos que ya con una familia formada y todo un bagaje personal, todavía son dependientes afectivamente de sus ancianos padres.
Nunca eduques a tu hijo para que te necesite; tan solo para que te quiera. Nuestro egoísmo, nuestras propias carencias personales hacen que, de manera inconsciente a veces, eduquemos en la dependencia afectiva. Les hacemos sentir mal para que no se alejen de nosotros, para que en algún momento paguen por todo lo que hemos invertido en ellos.
Intenta que consiga las cosas gracias a él mismo y que lo valore como tal. Si tienes que ayudarle, que nunca crea que es solo merito tuyo o que sin ti nunca lo habría conseguido. Hazle las reflexiones oportunas. No le ayudas ayudándole cuando puede hacer las cosas por sí solo. Si fracasa, aprenderá. Si tiene éxito, será por sus propios méritos y se sentirá orgulloso  y seguro de sí mismo.
Tu hijo no es una extensión de ti mismo. Le has dado la vida pero ahora la vida es suya. No pierdas esto de vista. Educar es darle la mano, no encadenarlo.
Nunca le compadezcas. Elimina de tu vocabulario emocional el término pobrecito. No es un pobrecito sino un niño que está en formación, que a veces acierta y otras fracasa y que precisamente eso es lo que le permite madurar.
Valora y motiva en lugar de elogiar. Describe las tareas positivas, reconociendo su parte de implicación.
Felicidades por el excelente; has invertido mucho esfuerzo en ese trabajo de investigación y te mereces esa nota. Si le elogias solo por el excelente, ¿cómo crees que se sentirá cuando la próxima vez no lo consiga? Puede creer que tu cariño depende de sus resultados, no de su persona.

Frases que debes y no debes pronunciar nunca para evitar la dependencia emocional de tu hijo.

CONSEJOS DE SEGURIDAD EN INTERNET PARA NIÑOS

Enseñe a los niños los fundamentos de la seguridad en línea


Aliente a sus hijos a no revelar sus contraseñas.
  1. No se deben revelar las contraseñas a nadie. Se deben esconder las contraseñas, incluso de los amigos.
  2. Se deben proteger las contraseñas almacenadas. Se debe tener cuidado con el lugar donde se guardan o escriben las contraseñas. No se deben almacenar las contraseñas en la mochila o cartera. No se deben dejar copias de las contraseñas en ningún lugar donde no dejarías la información que protegen dichas contraseñas. No se deben almacenar las contraseñas en un archivo en la computadora. Es allí donde buscan primero los delincuentes.
  3. Jamás se debe revelar la contraseña por medio de un correo electrónico o en respuesta a una solicitud por este medio. Cualquier mensaje de correo electrónico que solicite la contraseña o pida que uno vaya a un sitio web para verificar la contraseña puede tratarse de un tipo de fraude llamado estafa de suplantación de identidad o phishing.
    Esto incluye las solicitudes provenientes de sitios web de confianza que uno visita con frecuencia. Los estafadores suelen crear correos electrónicos falsos con logotipos y terminología de los sitios legítimos.
  4. No escriba contraseñas en computadoras que usted no controla.
Ayude a sus hijos a usar las redes sociales de un modo seguro

  1. Dialogue con sus hijos acerca de sus experiencias. Aliente a sus hijos a que acudan a usted si algo en Internet los hace sentir nerviosos, incómodos o amenazados.
  2. Establezca reglas para el uso de Internet. Tan pronto como sus hijos comiencen a usar Internet por su cuenta, establezca reglas de uso. Estas reglas deben determinar si sus hijos pueden visitar sitios web de redes sociales y de ser así, de qué modo.
  3. Asegúrese de que sus hijos respeten los límites indicados para cada edad. La edad mínima recomendada para inscribirse en los sitios de redes sociales suele ser 13 años. Si sus hijos no alcanzan la edad mínima recomendada, no permita que visiten estos sitios.
  4. Infórmese. Evalúe los sitios que sus hijos planean visitar y asegúrese de que tanto usted como sus hijos comprendan las políticas de privacidad y el código de conducta de cada sitio. Averigüe si el sitio controla el contenido que se publica en él. Asimismo, revise la página de sus hijos de forma periódica.
  5. Enséñeles a sus hijos que nunca deben encontrarse con personas que sólo conozcan por Internet. Es realmente peligroso que un hijo se encuentre con personas que sólo conoce por Internet. No es suficiente decirles solamente que no deben hablar con los extraños porque posiblemente a su hijo le parezca que la persona que conoció en línea no es un extraño.
  6. Aliente a sus hijos a comunicarse con personas que ya conocen. Puede ayudar a proteger a sus hijos alentándolos a usar estos sitios para comunicarse con sus amigos, pero no con personas que sólo conocen por Internet.
  7. Asegúrese de que su hijo no use su nombre completo. Enséñele a su hijo a usar sólo su primer nombre o su alias, pero nunca un alias que pueda atraer atención inapropiada. Asimismo, no permita que sus hijos publiquen los nombres completos de sus amigos.
  8. Asegúrese de que no haya información de identificación personal en el perfil de su hijo. Muchos sitios web permiten que los niños se unan grupos públicos que incluyen a todos los alumnos de una escuela determinada.
    Tenga cuidado de que su hijo no revele información que pueda servir para identificarlos, como la mascota de la escuela, su lugar de trabajo o el nombre de la ciudad donde vive. El exceso de información puede dejar a sus hijos expuestos al ciberacoso, a los depredadores en línea, al fraude en Internet o a los robos de identidad.
  9. Considere la posibilidad de visitar sitios que no sean demasiado públicos. Algunos sitios web permiten la protección de su sitio con contraseña o el uso de otros métodos para permitir que accedan al sitio sólo las personas que su hijo ya conoce. En Windows Live Spaces, por ejemplo, se pueden asignar permisos para mostrar el sitio sólo a quien uno desee, incluyendo a todos los que están en Internet o únicamente a las personas elegidas.
  10. Tenga cuidado con los detalles que aparecen en las fotografías. Explique a sus hijos que las fotografías pueden revelar mucha información personal. Indíqueles que no publiquen fotografías propias ni de sus amigos que contengan detalles claramente identificables, como nombres de calles, matrículas de vehículos o prendas que lleven el nombre de su escuela.
  11. Advierta a sus hijos sobre los riesgos de expresar sus sentimientos a los desconocidos. Probablemente, ya les haya aconsejado a sus hijos no comunicarse en línea directamente con extraños. Sin embargo, los niños suelen utilizar las redes sociales para escribir diarios y poemas en los que expresan sus más profundas emociones.
    Explíqueles a sus hijos que cualquier usuario de Internet puede leer ese material y que los depredadores suelen buscar niños emocionalmente vulnerables.
  12. Hábleles a sus hijos acerca del ciberacoso. Tan pronto como sus hijos tengan edad suficiente para comenzar a usar redes sociales, hábleles acerca de ciberacoso Hágales saber que, si creen ser víctimas de ciberacoso, deben acudir inmediatamente a sus padres, a su profesor o a otro adulto de confianza. Es también importante alentar a sus hijos a que se comuniquen con otros en línea del mismo modo que lo harían personalmente. Indíqueles que deben tratar a los demás como a ellos les gustaría ser tratados.
  13. Eliminación de la página de su hijo. Si sus hijos no respetan las reglas que estableció para ayudarlos a proteger su seguridad y no modifican su comportamiento luego de hablar con ellos al respecto, puede ponerse en contacto con el sitio que administra la red social en cuestión y solicitar que eliminen su página. Asimismo, puede que resulte aconsejable informarse sobre herramientas de filtrado de contenido de Internet a modo de complemento de la supervisión de los padres, pero no como sustituto ésta.
Si sus hijos escriben o visitan blogs, asegúrese de que no revelen demasiada 

información



  1. Establezca reglas en casa para el uso de Internet y vea que sus hijos las cumplan.
  2. Controle lo que sus hijos planean publicar antes de que lo hagan. Lo que puede parecer información inofensiva, como la mascota del colegio o una la foto de la ciudad donde se vive, podría utilizarse en conjunto para identificar el colegio al que asiste el autor.
  3. Pregúntese (y pídales a sus hijos que hagan lo mismo) si no le importa mostrar todo el contenido del blog a un extraño. Si existe alguna duda, pídales que retiren el contenido.
  4. Evalúe el servicio del blog y averigüe si éste permite el uso de blogs privados y protegidos con contraseña.
  5. Guarde la dirección web del blog de su hijo y revíselo con regularidad.
  6. Visite otros blogs en busca de ejemplos positivos que sus hijos puedan imitar.
Esté atento al fraude en línea
  1. Jamás se debe revelar la información personal. Jamás se debe revelar la información personal, como el nombre completo o la ciudad en donde se vive en un mensaje instantáneo o en una sala de chateo a menos que uno esté seguro de la identidad de la persona con quien está chateando.
  2. Cierre su sesión en computadoras públicas. Si utiliza una computadora en una biblioteca o cibercafé, cierre por completo su sesión antes de partir. Uno nunca sabe qué programas pueden tener instalados estos equipos o para qué sirven y bien podría tener programas registradores de pulsaciones en el teclado.
  3. Cree contraseñas seguras y manténgalas en secreto.
  4. Use solamente sitios seguros. Si sus hijos realizan compras en Internet, deben asegurarse de que la URL en donde ingresan la información financiera comienza con https:// y de que muestra un candado amarillo en la esquina inferior derecha o bien una barra de direcciones de color verde. Pueden hacer clic en el ícono o en la barra de direcciones para verificar los certificados de seguridad del sitio.
  5. Identifique las actividades fraudulentas y denúncielas. Enseñe a sus hijos a reconocer los signos de advertencia del fraude de identidad: ofertas de tarjetas de crédito previamente aprobadas, llamados de agencias de cobro de deudas o estados financieros sospechosos. Si su hijo sospecha que ha sido víctima de fraude de identidad, tome acción inmediatamente para mitigar el daño. Póngase en contacto con su emisora de tarjetas de crédito, con su banco, con las tres agencias de crédito y con la policía. Cierre todas las cuenta fraudulentas e indique a sus hijos que modifiquen las contraseñas de todas sus cuentas de Internet. Guarde registros de toda acción que haya tomado.
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